Sistemas de partidos en Bolivia. Una mirada panorámica
Fernando Molina
Promediando la realidad de Estados Unidos y la de Europa, el tratadista M. Duverger señalaba que la aparición de los primeros partidos modernos puede datarse en alrededor de 1850 (Los partidos políticos, 1965). “Moderno” significaba, para él, “derivado de los procedimientos parlamentarios”.
Si tomamos esta fecha como referencia, podemos decir que Bolivia no se atrasó demasiado. En efecto, nuestros primeros partidos modernos, el Constitucional y el Liberal, se remontan a 1880 e incluso antes.
Estas dos organizaciones formaron el primer sistema de partidos modernos de nuestra historia, según la definición de Duverger. Eran partidos parlamentaristas y electoralistas que establecieron una dinámica política que podríamos calificar como “bipartidismo sucio”, ya que la oposición no podía llegar al poder a través del voto. Como se sabe, el ascenso del liberalismo solo pudo darsecon la Revolución Federal de 1899.
Lo mismo puede decirse del siguiente sistema de partidos que aparece en la historia: La pugna liberalismo-republicanismo tenía forma bipartidista y parlamentaria, pero la oposición solo llegó al poder tras el corte revolucionario de1920.
Podríamos incluir los sistemas de partidos que se sucedieron hasta la posguerra del Chaco dentro de un marco único porque la ideología de sus miembros era muy parecida: librecambista, civilista, es decir, contraria a la intervención de los militares en política y, como hemos visto, tendiente a gobernar con una oposición parlamentaria, sin que eso signifique alternancia en el Ejecutivo. También eran facciones de la élite social del país, de los descendientes blancos, yestaban entrecruzadas por relaciones de parentesco y membresías comunes en logias, clubes sociales, empresas, etc.
Este marco común permitió que fueran sistemas de partidos con cierta tolerancia interna –si se quiere más o menos pluralistas– y, simultáneamente, antagónicos respecto a fuerzas provenientes del exterior, como el proto-indianismo de Zarate Willka o algunos sindicatosque se formaban a principios del siglo XX.
Hay que añadir que estos sistemas no erancompletamente modernos, ya que sus componentes no actuaban en torno a “procesos electorales masivos” (A. Ware, Partidos políticos y sistemas de partidos, 1995). Estos procesos no existirían en el país hasta 1952.
De 1935 a 1952, el tradicionalismo político se fue hundiendo y, como en general ocurre en Bolivia durante los periodos de crisis, el sistema de partidos pasó del semi-bipartidismo a ser vigorosamente multipartidista.
Se dio entonces una combinación conflictiva y violenta entre partidos viejos, como el Republicano o el Liberal, que tenían un fuerte aspecto parlamentario, y partidos nuevos y“externos” (Duverger), es decir, que nacían fuera del parlamentarismo: desde los sindicatos, el ejército o la sociedad civil. Estos partidos fueronel POR, el PIR, Radepa, el MNR y Falange (FSB).
Como suele advertirse en los manuales, los partidos parlamentaristas, como el Republicano,tenían una inclinación más pragmática, en tanto que los partidos externos, como el MNR, eran más ideológicos (Duverger). Sin embargo, no debe pensarse esto en términos excluyentes. Por definición, todo partido posee una ideología.
M. Weber definía a los partidos como grupos sociales paralelos a las clases y los grupos de estatus, que podían representarlos, pero al mismo tiempo se diferenciaban de ellos por su voluntad de “societalización”, es decir, por su deseo de afectar globalmente la vida social. En otras palabras, para Weber (Estructuras de poder,1987), los partidos se diferenciaban de las clases yde los grupos de estatus por su aspecto ideológico, que los segundos no tenían.
Este carácter necesariamente ideológico de los partidos fue el que causaba que en la Inglaterra y los Estados Unidos del siglo XVIII fueraninstituciones poco prestigiosas, vistas como “males necesarios” de un régimen democrático. Aunque pareciera que se ocupaban de lo común, en realidad trabajaban por lo suyo (R. Hofstadter, La idea de un sistema de partidos, 1986).
Para poder absolverlos del pecado original delsectarismo, tratadistas políticos como Burke les exigieron formar parte de un sistema de partidosen el que, al actuar en conjunto, se garantizara la unidad y la cooperación nacionales.
En esta tradición, un sistema de partidos es tal en la medida en que sus miembros muestran cierta tolerancia unos con otros, es decir, no buscan la captura unilateral y excluyente del poder ni la destrucción del adversario. Solo este comportamiento es capaz de legitimar la partidización de la vida política. Fue así como fue creado el ideal del pluralismo democrático(Hofstadter). Se supone, también, que el ideal unitario del pluralismo se cumple mejor en un sistema bipartidista (J. L. Exeni, Democracia impactada, 2016).
El requisito de la tolerancia entre partidos no se observaba en el sistema que se configuró entre 1952 y 1960 en nuestro país. Este sistema fue semi-bipartidista, pero no porque consistiera en dos partes que colaboraran entre sí, sino en dos partes que antagonizaban y buscaban destruirse mutuamente. De un lado el MNR, conductor de la Revolución Nacional, que había arrasado físicamente a las viejas élites políticas y era, por tanto, claramente hegemónico; con él se aliaba el Partido Comunista (que había sido fundado a comienzos de los 50). Del otro lado, un frente anti-MNR principalmente liderado por la Falange, pero en el que también participaban otras organizaciones, como el POR-Masas y el POR-Prensa Obrera, y los residuos de los partidos del sistema anterior. Se trataba de un semi-bipartidismo en el que uno de los lados era de geometría variable y, además, se mostrababastante más débil que el otro, por lo que tampocoalternó con él en el poder, igual que en los sistemas previos a la Revolución. A diferencia de estos, el sistema revolucionario coartó la participación de la oposición en el Congreso, por lo que no fue parlamentarista.
Si lo pensamos bien, este sistema era muy parecido al actual, es decir, al que emergió con el hundimiento del neoliberalismo, la renuncia del presidente Carlos Mesa en 2005 y las elecciones de ese mismo año, y sigue vigente hasta hoy. Este también es un sistema semi-bipartidista, polarizado entre el Movimiento al Socialismo (MAS) y el antimasismo, que incluye a un conjunto de organizaciones con diferencias entre sí, pero que pueden coaligarse en contra del polo dominante (PODEMOS, UN, MDS, CC, Creemos, etc.). Tampoco es parlamentarista, ya que disminuye al máximo las posibilidades de la oposición de actuar en la Asamblea Legislativa. La polarización también es asimétrica, así que hasta ahora no se ha producido una alternancia electoral entre ambos lados.
Hubo una alternancia no electoral en 2019-2020, pero no logró cuajar por la exigencia internacional y nacional, que no existía en los años 50, de un origen electoral legítimo de los gobiernos de los países occidentales.
El sistema de partidos de la Revolución Nacional implosionó a partir de la escisión del MNR en cuatro grupos, uno por cada uno de los principaleslíderes de este partido. Lo mismo puede ocurrir ahora con el sistema de partidos del Proceso de Cambio, por la división del MAS que se anticipa, con lo que la similitud entre ambos periodos se tornaría aún más impactante.
Entre 1960 y 1985, tras la partición y pérdida de hegemonía del MNR, emergió un sistema de partidos multipartidista extremo; por otra parte, la competencia entre sus miembros rara vez fueelectoral. Esta fragmentación se debió también a los efectos de la Revolución Nacional sobre la sociedad y la política nacionales. La participación campesina, la urbanización, la democratización de la educación y otros procesos cambiaron fuertemente los imaginarios, las prácticas y los sujetos políticos del país. Encima, en esa época se produjo una radicalización mundial de la juventud, que dio lugar a una renovación de la política marxista y a una izquierdización del catolicismo y de ciertos sectores militares.
Además del MNR de Paz, el MNR-I de Siles, el PRIN de Lechín y el PRA de Guevara, aparecieron partidos indianistas, como el MRTK, el MITKA y sus subdivisiones, así como nuevas siglas de izquierda: los varios grupos de laIzquierda Nacional; dos partidos guevaristas, el ELN y parcialmente el MIR; una escisión del Partido Comunista, el PCML-FRI, y otra del POR, Vanguardia Obrera del POR, etc.
Este sistema de partidos se configuraba en torno ados ejes: la lucha contra las dictaduras militares yla revolución social. Fue lógico que se acabaracon la llegada de la democracia en 1982 y la disolución de la URSS y el bloque socialista –y por tanto de la ideología marxista oficial– en 1989-90. Cumplió también un papel muy importante en ello la crisis económica de comienzos de los 80, pues la sociedad demandó nuevas ideas para contener la hiperinflación.
Surgió entonces un nuevo sistema que pretendiócorregir la fragmentación del multipartidismo previo (que le había costado mucho al gobierno de Siles, el primero de la reconquista democrática) mediante la combinación de este multipartidismo con la formación de coaliciones(Exeni).
Uno de los mayores ideólogos de este sistema, J.Lazarte (Autodeterminación 5, mayo-julio 1988), lo ilustraba como un triángulo compuesto por dos partidos que viraron a la democracia a fines de los años 70, la ADN de Banzer y el MIR de J. Paz, y un partido que viró al neoliberalismo a mediados de los 80, el MNR de G. Sánchez de Lozada. La fuerza electoral de los tres era más o menos equivalente. Además, compartían un mismo marco ideológico y social, como en el periodo liberal de fines del siglo XIX. Esto, sumado al convencimiento internacional en la legitimidad electoral ya aludido, permitió que este sistema tuviera una mayor tolerancia interna que cualquier otro en la historia. Al punto de que, para garantizar mayorías parlamentarias, seconstituyeran coaliciones de dos de los tres partidos citados versus el tercero, con la participación de otras organizaciones menores que también formaban parte de este sistema, como el MBL, la UCS y CONDEPA. Además, algo muy importante, por primera vez en la historianacional, se dieron traspasos pacíficos del mando a la oposición en 1985, 1989, 1993, 1997 y 2002.
La llamada “democracia pactada” entró en crisis con la recesión económica de 1999, el contraste entre lo que la libertad de mercados había prometido y lo que realmente había logrado, en especial para los más pobres y, last but not least, la posibilidad fresca de financiar con los recién descubiertos yacimientos de gas el retorno del país al capitalismo de Estado que había tenidodurante buena parte del siglo XX, lo que desestabilizaba la postulación del neoliberalismo como la única política posible de austeridad y recorte estatal. El sistema no pudo resistir la crítica callejera y electoral de los partidos que, a fines de los 90, emergieron de la crisis económica, ideológica y política del neoliberalismo: el MAS, el MIP y el MSM.
Hemos sobrevolado todos los sistemas de partidos de nuestra historia. Para terminar, hagamos unsuperficial análisis de conjunto:
Comentarios
Publicar un comentario